La
competencia clave de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor
se define como la habilidad para transformar las ideas en actos. Está
relacionada con cuestiones tan importantes como las siguientes: La creatividad, la innovación, la asunción de riesgos, la habilidad para planificar y gestionar
proyectos con el fin de conseguir objetivos, aprovechar oportunidades...
Las capacidades más relevantes que forman la competencia de sentido de iniciativa y espíritu emprendedor son: la gestión coactiva de los proyectos, la capacidad de planificación, la capacidad de gestión, el liderazgo, la evaluación y el registro, la habilidad para trabajar individualmente y en equipo, la capacidad de determinar puntos fuertes y débiles de uno mismo y la capacidad de evaluar y asumir riesgos cuando esté justificado.
Al
igual que ocurre con el resto de competencias clave, la de sentido de
iniciativa y espíritu emprendedor, se trabaja de manera transversal, es decir,
debe estar presente en todas las asignaturas, programando previamente
actividades diseñadas para ello.
En clase de Sociales, al estudiar la actividad
económica, las empresas y la publicidad, decidimos imaginar empresas y
publicitarlas a través del diseño de tarjetas de visita, que nos servirán, no sólo para
presentar nuestras empresas sino, también, para publicitar nuestra actividad.
Con este trabajo, no sólo se abarcan aspectos de la sociedad en la que vivimos
actualmente y el diseño gráfico; también el gusto por lo bien hecho y, por
supuesto, la estética y la organización espacial (plástica).


